Alquiler de coches

dic 25 2011

La casa de los Simpsons existe

» Escrito por Marta Torrejon

¡Y no está en Springfield!

La casa de los Simpsons es para muchas personas la casa más famosa del mundo. Parémonos a pensar: sin haber estado nunca en ella, la mayoría de personas la saben reconocer y saben cómo está distribuida en su interior. El color de las paredes, los muebles, decoración… todo. Y no olvidemos que no deja de ser una casa inventada, ficticia, dentro de una serie de dibujos que lleva ya más de 20 años en pantalla.

Simpsons 460x345 La casa de los Simpsons existe

La casa de los Simpsons se encuentra en el 742 de Evergreen Terrace, en Springfield. Al menos en la ficción. Y es que muy cerca de Las Vegas, en Nevada, hay una versión real de esta casa. Se acabaron las maquetas o las simulaciones en videojuegos como en Los Sims. La casa de los Simpsons existe.

La réplica de esta casa fue construida en 1997. Todo surgió de un concurso creado por Pepsi (todos conocemos esta marca) y la cadena Fox, la cadena principal que emite los Simpsons en América. La ganadora de tal regalo fue la afortunada Barbara Howard, una jubilada de 63 años. ¿Y qué pasó? Que a la hora de escoger con qué regalo se quedaba (ya hemos visto alguna vez que eso se escoger entre varios premios se estila mucho por allí) escogió quedarse con la cantidad económica. ¡Seguro que no era muy fan de la serie!

La versión real de la casa de los Simpsons se encontraba en el 712 Red Bark Lane, en Henderson. Y digo se encontraba porque, al ser rechazada por Barbara, cambió de aspecto. Sus colores llamativos y su interior dejaron de ser como la casa de la serie de dibujos. La decoración, las fotografías de Bart y Lisa en la habitación de matrimonio, las cortinas con mazorcas, todo dejó de tener sentido. ¡Y eso que hasta Matt Groening, creado de la serie, había ido a visitar la casa!

La casa se puso a la venta por 120.000 dólares, desconozco su estado ahora mismo. Lo que hay que tener en cuenta es que la casa de los Simpsons existió, aunque sólo fuera por un tiempo. Un sueño hecho realidad para muchos.

Fotografía de Flickr.

dic 23 2011

Independence Hall, la cuna de los Estados Unidos

» Escrito por Abel Garcia

Uno de los monumentos más importantes en la historia de EEUU

Todo país valora de manera especial los monumentos relacionados con su historia, que a menudo tienen relación con la independencia de su metrópolis o imperio. Incluso Estados Unidos, una de las grandes potencias mundiales, empezó su andanza como un conjunto de colonias británicas. Pero todo cambiaría el 4 de julio de 1776, cuando estas trece colonias firmaron, en Filadelfia (Pensilvania), la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Independence Hall 460x346 Independence Hall, la cuna de los Estados Unidos

Fue en esta casa, sede del gobierno de Pensilvania, que más adelante sería bautizada como Independence Hall y que hoy goza de la consideración de Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad por su relevancia histórica. Un edificio como cualquier otro, de ladrillo rojo, al estilo colonial típico de la época y sin nada especial aparte de sus bellos jardines. Quienes pasasen por delante sin saber de qué se trata bien podrían echarle un vistazo distraído. En los alrededores del Independence Hall se encuentran otros monumentos importantes, que forman en conjunto el Parque Histórico Nacional de la Independencia: algunos de estos son el antiguo Ayuntamiento (Old City Hall) y el Palacio de Congresos (Congress Hall).

En sus primeros tiempos, el campanario de Independence Hall lucía la Campana de la Libertad (Liberty Bell), que en su día convocó a la gente para la lectura de la declaración de independencia y ahora se exhibe en la calle con su característica brecha. La Campana de la Libertad es todo un icono de Filadelfia y aparece en numerosos souvenirs como camisetas, peluches o imanes para la nevera, así como en sellos y en los billetes de 100 dólares. En 1876, con motivo de la Exposición Internacional del Centenario, fue sustituida por otra llamada Campana del Centenario, que es la que hoy luce el campanario; y en 1976, coincidiendo con el bicentenario, la reina británica Isabel II regaló una réplica de la campana original fabricada en la misma fragua que la primera.

Independence Hall, pese a no resaltar por sí mismo, es uno de los monumentos más simbólicos de Pensilvania y muy querido por los habitantes de la ciudad. Ha visto algunos de los momentos más importantes de la historia de ese país; y hoy, restaurado y entregado al mimo de sus conciudadanos y a la curiosidad de los visitantes, descansa como un viejo soldado retirado.

Fotografía de Rdsmith4 en la Wikipedia.

dic 09 2011

El museo de la Coca-Cola, un imprescindible de Atlanta

» Escrito por Cristina Canaveras

¿Visitarías un museo dedicado a este refresco?

¿Cuántas personas se habrán preguntando mientras bebían una Coca-Cola el secreto de su fórmula? ¿Qué llevará este azucarado refresco para que en más de 200 países se comercialice y, a la vez, sea la bebida preferida de tanta gente de edades diferentes? La Coca-Cola es más que un refresco y así lo atestiguan los más de cien años de historia de esta efervescente bebida que en un primer momento fue inventada como medicina por el farmacéutico John Pemberton.

De medicina patentada, la Coca-Cola pasó a ser una de las bebidas más populares del pasado siglo, un icono que además traspasó las barreras del mero consumismo y se convirtió en un recurrente símbolo publicitario y de marketing.

La Coca-Cola podría considerarse, pues, la bebida que con más adeptos cuenta a nivel internacional. Y una muestra de la magnitud que ha adquirido el refresco podría ser la simple existencia de un museo dedicado única y exclusivamente a él. Es el museo de la Coca-Cola, también conocido como World of Coca-Cola, un mundo dedicado a la efervescente bebida situado en la estadounidense localidad de Atlanta, apodada, asimismo, como la ciudad de la Coca-Cola.

cocacola 460x345 El museo de la Coca Cola, un imprescindible de Atlanta

Abrió sus puertas en 2007 y ya hoy en día es uno de los atractivos turísticos más importantes de Atlanta. Y es que aunque quien lo visita dice salir sin conocer el secreto de la fórmula de la Coca-Cola, no hay amante de este refresco que se resista a conocer el más amplio espacio dedicado a esta bebida.

A pesar de que no se desvela el secreto mejor guardado, en el museo de la Coca-Cola sí se muestra parte del proceso de elaboración, así como la historia de la marca y las diferentes formas que desde su creación han ido adoptando los botellines y las latas en todas las partes del mundo. De esta manera, los colores no faltan a lo largo del recorrido del museo, unas tonalidades cromáticas en las que el rojo no falta.

Y como puntos más reclamados, en el World of Coca-Cola destacan dos: el primero, esa sala donde el turista puede fotografiarse con un inmenso oso polar, símbolo e imagen de la marca; y el segundo, ya prácticamente en el final de la visita, donde el visitante puede degustar todo los tipos de Coca-Cola existentes, entre los que se encuentran gustos tan exóticos como el de cereza o vainilla. Y si éstos u otros sabores convencen al turista, podrán adquirirse en la tienda, aunque dicho sea de paso, la que sigue triunfando ha sido y sigue siendo la legendaria Coca-Cola tradicional.

Fotografía de Wikipedia

dic 05 2011

Lombard Street, la calle más sinuosa del mundo

» Escrito por Cristina Canaveras

La calle más característica de San Francisco, o una de ellas..

Hace unas semanas hablamos de la Baldwin Street, la calle más empinada del mundo. En cuestión de calles, no obstante, existen también otros récords como el que presentamos a continuación. Y es que ciertamente, y aún no sé por qué motivo, los récords atraen a tanta gente que aquellos que se refieren a lugares o espacios físicos suelen convertirse en puntos de interés turístico. Así, nadie viaja a una ciudad sin visitar ese monumento más alto del mundo o ese edificio más estrecho del planeta –por poner dos ejemplos-.

Y, seguramente, ningún turista se vaya de San Francisco sin al menos ver desde la parte inferior de la calle la Lombard Street, la que dicen es la calle más sinuosa del mundo. Y eso que si hay una ciudad del planeta con calles “difíciles” –por decirlo de alguna manera- es San Francisco, que seguramente tenga también el récord de concentrar más calles empinadas por kilómetro cuadrado.

Son las tan características pendientes de San Francisco las que hacen a su vez tan típico el tranvía que sube sin más esfuerzo que el del monedero a las zonas más altas de la ciudad. Sin embargo, en la Lombard Street no hay tranvía que valga. Y es que su morfología haría imposible que por ahí circulara cualquier otro transporte más allá del coche, pues los ocho virajes o curvas que caracterizan el tramo más popular de la Lombard Street son los culpables de que sea la calle más sinuosa del mundo –aunque para algunos precavidos este récord sólo es extensible a los Estados Unidos-.

Lombard 344x460 Lombard Street, la calle más sinuosa del mundo

Concretamente, lo sinuoso de la Lombard Street se encuentra entre Hyde Street y Russian Hill. Realmente se trata de un trazado casi de película por lo surrealista que resulta, aunque la intención en el momento en que fue creada era precisamente ésta. Fue Carl Henry quien en 1922 decidió reducir la pendiente –de 27 grados- con esta concepción sinuosa de la calle; así, los coches podrían subirla o bajarla, aunque no sin mucho esfuerzo, claro está.

De hecho, fue la dificultad que tenían los automóviles al subir por la Lombard Street la que propició que en 1999 se organizara una comisión especial con el objetivo de intentar reducir los problemas de circulación por ella. Finalmente se acordó que los coches no pudieran estacionar en la zona, aunque esto no ha resuelto del todo los problemas que tienen, sobre todo los turistas, al circular por la calle más sinuosa del mundo. En caso de no disponer de un coche, no quedará más remedio que verla desde la parte inferior –por otra parte, el punto desde donde mejor se contempla-. Vaya, eso, o que subas a pie…

Fotografía de Wikipedia

oct 27 2011

Rocky sigue entrenando en las escaleras

» Escrito por Cristina Canaveras

¿Quién no ha visto nunca la película de Rocky?

El cine como siempre perpetúa imágenes que permanecerán por siempre en el imaginario colectivo de todos los amantes de séptimo arte. Una secuencia o una simple escena, y si es acompañada de un hilo musical mucho mejor, queda interiorizada de tal manera que, al final, puede producirse una repercusión mucho mayor, alcanzando a otros ámbitos y convirtiéndose en parte de algo más grande, que trasciende de los límites de lo que meramente se conoce como industria del cine.

Una de las películas más taquilleras y que más huella han dejado –traspasando esta barrera que comentábamos- fue Rocky – y todas las secuelas que la siguieron-. Y con ella, esa inolvidable escena del joven boxeador entrenando, bajo los acordes del ‘Gonna Fly Now’, subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, lugar ya convertido en uno de los atractivos turísticos más importantes de la ciudad.

Y es que esa imagen del joven Sylvester Stallone, casi considerada ya el símbolo de cualquier deportista que lucha por su sueño, causó un gran furor en Filadelfia, ciudad en la que además se ambientó la película. Tal revuelo llegó a los oídos del propio Stallone, que decidió encargar a A. Thomas Schomberg una estatua de bronce de él mismo, o mejor dicho, del personaje Rocky. Finalmente, se crearon dos estatuas: una para venderla por la página de Internet eBay y otra para colocarla en lo alto de los escalones del Museo de Arte de la ciudad, como si se tratara del verdadero Rocky.

Rocky 460x345 Rocky sigue entrenando en las escaleras

Dicho y hecho. En la película Rocky III ya apareció la estatua de Rocky, aunque tras la grabación del film ésta fue retirada y trasladada frente al Wachovia Spectrum. Y es que entonces se originó un debate acerca de la colocación de la estatua en ese espacio público, considerada por los más conservadores como no merecedora de ocupar un lugar tan predilecto, junto al museo, siendo únicamente, además, la reproducción de un personaje de cine. Este, a mi parecer, estúpido debate no desencadenó absolutamente en nada, pues volvió a ser instalada en el mismo sitio para la grabación de Rocky V, aunque de nuevo trasladada a otro lugar. Por fin, en 2006, y después de que se recogieran miles de firmas de visitantes y residentes en Filadelfia, la estatua de Rocky volvió a posar junto a las escalinatas del museo.

En la actualidad las escalinatas son conocidas como las Rocky Steps (los escalones de Rocky) y pocos no se atreven a simular al boxeador mientras subía, empapado de sudor, por unas de las escaleras más famosas de la historia cine. Así, se visite o no el museo de arte, la estatua de Rocky es parada obligatoria del turista en Filadelfia, y es que por fin, y según opinan los filadelfianos, la estatua está de donde nunca se tendría que haber retirado.

Fotografía de Wikipedia

oct 22 2011

¡Una cesta gigante, sede de una empresa!

» Escrito por Cristina Canaveras

¿Por qué tiene este aspecto?

Algún que otro extraño edificio hemos presentado ya en nuestro blog; pocos, no obstante, pueden igualar la rareza de la construcción que a continuación explicamos. De hecho, quizás lo que más impacta es saber el uso del edificio, pues no es parte de ningún parque de atracciones  ni nada que se le asemeje. Nada más y nada menos que se trata de la sede de una compañía estadounidense, un fabricante de cestas hechas a mano.

¿Te imaginas llegar a trabajar cada mañana y toparte con una inmensa cesta de madera? ¿Y si fuera esta cesta el edificio donde pasas una jornada parcial o completa lidiando con tus compañeros de trabajo y los jefes? Pues esto es lo que les pasa a aquellos que trabajan en la compañía Longaberger, empresa dedicada al sector de la artesanía y más concretamente a la fabricación de cestas.

cesta 460x305 ¡Una cesta gigante, sede de una empresa!

El creador de este cuanto menos singular edificio es el fundador de la compañía, Dave Longaberger. Éste, ante la idea de construir la sede en Newark, en la zona sureste de Ohio, tuvo la extravagante idea de erigir un edificio que dejara muy claro cuál es el producto estrella de la empresa: las cestas hechas a mano. Así, con siete pisos de oficinas, el edificio fue proyectado como una gran cesta, un diseño que reproduce exactamente las cestas que produce y comercializa la empresa.

Eso sí, la “pequeña” cesta pesa 150 toneladas, y es que no podemos olvidar que se trata de un edificio bastante amplio y alto. Y es que la empresa es una de las principales distribuidoras de cestas y otros productos relacionados en esta región de Estados Unidos, siendo por tanto algo más que una humilde compañía familiar.

Y decimos lo de compañía familiar porque, realmente, la cesta y todo lo que hay dentro fue idea de Dave Longaberger, aunque actualmente son sus hijas las que se han hecho cargo de la empresa. Y es que tras la muerte del fundador, la empresa quedó en manos de sus primogénitas, aunque éstas tuvieran algunas desavenencias con su padre…

De estas desavenencias podríamos destacar las diferentes opiniones acerca del aspecto que debían tener todas las tiendas de la compañía. Y es que mientras que Longaberger no sólo quiso crear una cesta gigante para la sede sino para todos los establecimientos de la empresa, las hijas se opusieron a que más edificios tuvieran forma de cesta, algo estrambótico que sólo podía caracterizar a la sede. Sea como sea, este edificio quedará retratado como uno de los más raros del mundo, a no ser que finalmente las hijas cambien de opinión y se construyan más cestas por Estados Unidos.

Fotografía de Wikipedia

oct 21 2011

El valle de la Muerte, un lugar sin salida

» Escrito por Cristina Canaveras

¿Será por el calor que hace que se le denomina así?

Estados Unidos es un país de grandes y poderosas ciudades, quizás algunas de las más habitadas –junto con las asiáticas- y entre las que encontramos unas de las instituciones más importantes del mundo. No obstante, en estos estados de tanto renombre también podemos encontrar parajes insólitos como el del valle de la Muerte, un nombre que, posiblemente, ya evoca la extraña singularidad del lugar.

Y es que un rincón del planeta llamado así algo de particular debe tener. Eso sí, hacer turismo en él quizás no sea todo lo fácil que podría ser, al fin y al cabo, decir que vas a visitar el valle de la Muerte no suena del todo seguro. Pero tranquilos, en principio, todo el mundo que lo visita sale vivo, o quizás casi todos…

Vamos por partes. El valle de la Muerte es una cuenca que constituye parte de dos desiertos situados al sureste del estado de California: el desierto de Mojave y, aunque en una menor parte, el desierto de Sonora. Debido a su extensión, riqueza y singularidad, el valle de la Muerte fue declarado Parque Natural, aunque se hizo extensivo a más kilómetros, concretamente a un área de 13.517 kilómetros cuadrados, llegando incluso hasta al estado vecino de Nevada.

Por el valle de la Muerte cruza un río, el Amargosa, que origina una pequeña depresión conocida como Badwater. Ésta es uno de los puntos más interesantes del valle de la Muerte, pues alcanza los 86 metros por debajo del nivel del mar y es, por ello, el punto más bajo de toda América del Norte, siendo además el más caliente y el más seco.  De hecho, podría decirse que es uno de los lugares más calurosos del planeta. Y es que en 2006 esta zona registró nada más y nada menos que una temperatura de 58,1 ºC, récord de calor en el mundo (aunque sólo hasta 2007, cuando de nuevo fue superada).

vallemuerte 460x306 El valle de la Muerte, un lugar sin salida

El porqué de su nombre

A finales del siglo XIX, los primeros colonizadores llegaron al valle de la Muerte atraídos por la riqueza en minerales de su suelo. En 1849, dos grupos llegaron a la zona con unos carros para explorarla, sin saber que ese lugar tenía más complicaciones de lo que en principio parecía.

La mayor complicación sin duda fue la de encontrar una salida, habiéndose de deshacer finalmente de los carros y prácticamente de todo lo que llevaban. Después de muchos días, el grupo encontró una forma de abandonar el lugar y, en ese momento de partir, cuentan que una de las mujeres se giró exclamando: “Adiós, valle de la Muerte”. Lo más curioso es que, sin embargo, sólo fue una persona la que murió, tratándose además de un anciano que ya había viajado a la zona en un pésimo estado de salud.

Fotografía de Wikipedia

oct 13 2011

El Mill Ends Park, el parque más pequeño del mundo

» Escrito por Cristina Canaveras

¿Podrías caminar por él?

Seguramente pocos nos fijaríamos en él al pasear por su lado. No obstante, se trata de un lugar registrado en el libro Guinness de los Records, por lo que en principio algo de anormal o atípico tendrá. Sin embargo, posiblemente, no es su aspecto lo que le hace especial sino la categoría que le fue concedida hace unos años. Y es que cuesta creer que algo tan ínfimo haya sido declarado parque, un lugar en el que teóricamente es posible pasear, sentarse a la sombra de un árbol y ya en algunos casos, subirse a una barca desde la que remar entre las aguas de un lago.

Ni lago ni barquitas en las que subirse. De hecho, es totalmente imposible pasear por él, ¿y es que cómo se podría caminar por una superficie de 0,3 metros cuadrados? Sí, exacto, esto es lo que mide el Mill Ends Park, el parque más pequeño del mundo.

A primera vista, el Mill Ends Park parece una jardinera y no un parque. No obstante, el ayuntamiento de la ciudad de Portland (Oregón), donde se ubica, lo nombró parque en 1976. Su historia, no obstante, se remonta hasta el 1848, cuando un periodista de origen irlandés decidió plantar unas flores en un agujero en el que iba a colocarse un poste de la luz.

El hombre, llamado Dick Fagan, trabajaba como columnista en el Diario de Oregón, y un día, mientras miraba por la ventana de la redacción, contempló un agujero en el que crecía mala hierba. Fue entonces cuando decidió plantar flores y llamarlo Mill Ends, un pequeño rincón de la ciudad que comenzaría a ser tema recurrente en sus artículos.

Y es que Fagan convirtió el Mill Ends Park en un parque donde un duende excavaba un hoyo, un pequeño ‘leprechaun’ que, tras ser cazado por el periodista, le concedía un deseo. Fagan le pidió a este imaginario duende poseer un parque propio, aunque como no especificó las medidas, el ‘leprechaun’ le concedió el espacio que iba a ocupar un poste de la luz. Esta historia, creada por el columnista, fue contada de diferentes formas y citada en muchas ocasiones en la columna del rotativo en que escribía.

millendspark 460x345 El Mill Ends Park, el parque más pequeño del mundo

El Mill Ends Park estuvo al cuidado del periodista hasta que éste murió. Ocho años después de su muerte, ese espacio fue nombrado parque oficial de la ciudad. Y para los que piensen que este círculo de tan sólo 61 centímetros de diámetro no puede considerarse un parque, éstos han de saber que el Mill Ends Park ha albergado en sus años de historia infraestructuras tan ‘complejas’ como una piscina para mariposas o una mini rueda de la fortuna.

Fotografía de Wikipedia

sep 07 2011

El Conservatory of Flowers, el cielo de las flores

» Escrito por Cristina Canaveras

Cuando uno viaja a Estados Unidos se imagina visitando altos rascacielos o enormes puentes, torres, lujosos almacenes o interminables parques de película. Sin embargo, aficiones hay muchas y uno de los lugares imprescindibles en San Francisco para todos aquellos amantes de las flores es el Conservatory of Flowers, o lo que es lo mismo, el Invernadero de las Flores. Mucho color, aromas y variedad de flores esperan al visitante en este gran jardín que, para muchos, se trata de uno de los lugares con mayor encanto de San Francisco.

Inmenso parque urbano

El Conservatory of Flowers está ubicado en un gran parque urbano, el Golden Gate Park. Si bien decía que cuando uno viaja a EEUU lo común es conocer populares lugares como inmensos parques urbanos, lo que no es tan frecuente es visitar una dependencia –por decirlo de una manera- tan particular, aunque no por ello menos turística.

Para poner en contexto al turista, es bueno saber que el Golden Gate Park cubre nada más y nada menos que 4,12 kilómetros cuadrados de terrenos públicos, lo que lo convierte en uno de los mayores parques urbanos de América, por delante del Central Park de Nueva York. De hecho, al igual que éste, el Golden Gate Park también tiene forma de rectángulo, aunque en superficie le gana, siendo un 20% más grande que el neoyorquino. Asimismo, el Golden Gate Park se convierte en el tercer parque urbano más visitando de EEUU, esta vez sí, por detrás del Central Park y el Lincoln Park de Chicago.

Conservatory of Flowers 460x345 El Conservatory of Flowers, el cielo de las flores

Y el que es uno de los parques más populares de América del Norte alberga un gran invernadero botánico que es todo un símbolo histórico del parque y del propio estado. Y es que el Conservatory of Flowers fue construido en 1878, siendo por tanto el invernadero público de madera más antiguo de los EEUU. La historia, sin embargo, no es aquello que más destaca: de estilo victoriano, su cuidada arquitectura e ingeniería han facilitado su inclusión en el Registro Nacional de Lugares Históricos, todo un reconocimiento del que no todos los turistas tienen constancia al visitar el Conservatory of Flowers.

Quizás el mayor atractivo del Conservatory of Flowers sea su colección de orquídeas. Y es que está comprobado que se trata de la más completa colección pública del planeta, albergando algo más de 700 especies de orquídeas –en el mundo existen 1.000 especies-. Plantas carnívoras, acuáticas e incluso la denominada flor del cadáver, que en 2005 floreció atrayendo a más de 16.000 visitantes. Así, y en total, el Conservatory of Flowers cuenta con 1.700 especies de plantas.

Para visitar el Conservatory of Flowers obviamente habrá que dirigirse al Golden Gate Park, que podrá encontrarse fácilmente debido a su enorme extensión y popularidad en la ciudad. Para hacerlo, los horarios son los siguientes: los lunes está cerrado y de martes a domingo permanece abierto de 10 de la mañana a 4.30 de la tarde. Si se quiere ahorrar el precio de la entrada, será recomendable acercarse el primer martes de cada mes, día en que la entrada será gratuita.

Fotografía de Wikipedia

ago 17 2011

La opulencia del teatro Fox en Detroit

» Escrito por Cristina Canaveras

¿Para qué vamos al teatro?

La pregunta es un poco estúpida: ¿para qué vamos a querer ir a un teatro sino es para ver una obra o actuación? Y es que aunque algunos se consideran verdaderas obras de arte, no hay mayor ni mejor fin que el de disfrutar de la buena representación de un clásico, o de una nueva obra experimental que acaba llenando teatros enteros. Sin embargo, el teatro del que hablaré a continuación puede considerarse una grandísima obra por sí solo, y es que basta entrar en su interior para darse cuenta de que se trata de uno de los teatros más bonitos de todo el mundo.

Es el teatro Fox de Detroit, erigido en 1928 y situado en el distrito de teatros de Detroit. En el momento de su construcción, y durante algunos años, fue uno de los teatros con mayor capacidad de Estados Unidos y del mundo –cuenta con 5.048 localidades, 5174 si los asientos de la zona de la orquesta quedaran incluidos-; no obstante, hoy en día otros teatros como el Nokia de Los Ángeles (con 6.300 asientos) o el Shrine Auditorium (con 7.300), también situado en la localidad californiana, le superan.

Algunos amantes del cine y la historia aseguran que el teatro Fox es el reducto más antiguo de la opulenta época de los años 20 estadounidenses. Convertido en sala de cine, éste refleja la magnificencia de la apodada como ‘época dorada’ de Detroit, una grandiosidad que podemos ver en cada uno de los detalles dorados que decoran la sala. Y, a diferencia de otros edificios de características similares, el teatro Fox ha seguido un proceso de mantenimiento importante –fue restaurado completamente en 1988- que ha permitido una más que óptima conservación.

teatrofox 460x214 La opulencia del teatro Fox en Detroit

Pionero en el audio

Este teatro de Detroit forma parte de la cadena de teatros Fox, propiedad de uno de los iniciadores del cine, William Fox. Declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1989 e incluido en el Registro de Lugares Históricos de Estados Unidos, el teatro Fox fue, además, el primero en incorporar un espacio para el equipo de sonido, inexistente en ese momento. Y es que aunque ahora lo más normal es ir al cine y ver una película con audio, así como con otras tecnologías -3D, por ejemplo-, hace 90 años sólo se entendía el cine si era mudo.

El teatro Fox guarda además algún que otro secreto. En sus camerinos aún se conservan retratos y recuerdos de míticas figuras de la música y el teatro: Elvis Presley, Frank Sinatra o Liza Minelli actuaron en el teatro, otra señal más de su importancia. La fachada tampoco se queda atrás: el edificio, de más de 10 pisos, queda iluminado por las noches, pudiéndose ver a muchos metros de distancia.

Fotografía de DDholer en Flickr